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Archive for 24 marzo 2010

El libro “La empresa sensual” será editado en Japón después de llegar a un acuerdo con una de las más prestigiosas Editoriales japonesas.

Arigato!

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Cuando trabajamos estamos vendiendo nuestra fuerza bruta, nuestra habilidad, nuestro conocimiento o nuestro tiempo. Sobre todo, lo más valioso, el tiempo. Las empresas y los trabajadores no han llegado todavía, en la mayor parte de los casos, a llegar acuerdos para comprar y vender resultados (eso se deja a los free-lances o autónomos).

La nómina es, hoy, sinónimo de presencia o disponibilidad. La desconfianza implícita que existe en tan abundante cantidad en las relaciones laborales conlleva a que las empresas están dispuestas a sacrificar unos mejores resultados con tal de tener controlados a sus profesionales. Esta práctica lleva, en muchas ocasiones, a perversiones crueles del sistema: directivos y empresas que piensan que pagar un salario significa comprar la vida privada de sus profesionales, a través de horarios estúpidamente alargados, disponibilidad absoluta los fines de semana o las vacaciones, viajes innecesarios, etc. En estas situaciones, los resultados es lo de menos. Prima la sensación de que satisface más comprar las vidas de los profesionales que obtener mejores resultados.

Situación que se está agravando últimamente de forma ventajista: “No puedes quejarte. No puedes irte (tal como está el mercado laboral). No tienes más opción que aguantar el abuso”. Mañana, estas mismas empresas se volverán locas buscando soluciones para motivar o mitigar las tasas de rotación. Cuando la solución es muy sencilla: respeta a tu gente, cuando las cosas van bien. Pero especialmente cuando las cosas van mal.

Creo en el trabajo duro (uno de los factores que diferencia finalmente las empresas excelentes de las que no lo son). Estoy en contra de los artificiosos programas de conciliación vida laboral y familiar (vistosos lazos que se ponen en cajas vacías). Simplemente estoy a favor de establecer relaciones basadas en el mutuo respeto y en el mutuo compromiso. Relaciones que, normalmente, conseguirán unos mejores resultados. Simplemente, no tratemos a nuestra gente peor de cómo trataríamos al mejor de nuestros clientes. No nos arrepentiremos.

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Queridas amigas, queridos amigos,

Hoy, en nuestro programa “Supervivientes con Nómina”, vamos a adentrarnos por las sendas casi salvajes de las oficinas de nuestra ciudad, entornos peligrosos donde la naturaleza muestra cada día sus duras leyes. Observaremos con detenimiento algunas de las especies que pueblan la fauna de nuestras empresas: sus costumbres, sus ritos y sus dietas alimenticias.

En primer lugar, localizamos a una especie que se ha multiplicado en los habitat empresariales: el “Vagolisto”. Esta especie singular se caracteriza por la tendencia a economizar esfuerzos al máximo. Sólo se pone en actividad cuando ve alguien que puede participar en su promoción laboral. Suele deambular por los pasillos andando muy rápido, con papeles en la mano y hablando de forma enérgica por su teléfono móvil. No obstante, no se le conoce ninguna contribución útil. Casi siempre se le puede localizar en el punto donde se encuentra el jefe de la manada. Situarse cerca de éste le garantiza sustento y protección mientras el resto de individuos de su manada se dedica a trabajar, con menos protagonismo pero con mas eficiencia.

Un poco más allá, oculta entre la maleza de carpetas y papeles de la estantería, entrevemos la figura encorvada del “Agujeronegro”. Se alimenta de la energía de los demás. Considera que nunca sucede nada positivo en su empresa, pase lo que pase. Critica. Critica todo: cualquier decisión que se tome, a sus jefes, a sus compañeros, a sus clientes… Necesita que todo el mundo le anime, le consuele, le motive. Puede cumplir honrosamente con sus responsabilidades laborales y se considera un buen trabajador de equipo. Aunque no se da cuenta de que los goles en propia meta no sirven para la clasificación del “Pichichi”.

Exhaustos, dejamos la observación del “Agujeronegro” para fijar nuestra atención en el “Sindicalistaliberao”. Somos afortunados, puesto que son especies que resultan muy difíciles de localizar. Normalmente nadie le puede encontrar cuando se le necesita. Aunque inesperadamente puede aparecer un día con cuartillas debajo de un brazo que convocan por la movilización (sobre algo que es ajeno a los intereses de la mayoría de los miembros de la manada). Después de dos horas de febril reparto cuartllar, o de emulación arbitral (porque aleatoriamente aparece con molesto silbato en la boca), los “Sindicalistasliberaos” vuelven a desaparecer misteriosamente por meses, quizás años.

Y ustedes, queridas amigas, queridos amigos, ¿conocen alguna otra especie que deba salir en nuestro programa “Supervivientes con nómina”?

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