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Archive for 8 diciembre 2009

Me parece relevante iniciar un sesudo y actualizado “Diccionario Español de los Business” con los siguientes términos:

“Asiyavale” Término utilizado para acabar un proceso o producto cuando sus responsables están cansados de trabajar en él. Dícese también del principal vicio de los profesionales españoles. Vicio que, por otra parte, genera innumerables quejas e insatisfacciones de clientes. En épocas remotas un “asíyavale” equivalia a chapuza.

“Lañoqueviene” Cualquier tarea o actividad que nunca será ejecutada.

“Pagüerpoints”: Son complejas elaboraciones de proyectos, procesos y/o ideas que se desarrollan en forma de presentaciones informáticas. Sirven para que los profesionales ocupen de forma rutinaria su tiempo en la oficina, ya que realmente no tienen ninguna finalidad práctica.

“Quelohagaelbecario”: Dícese de aquellas actividades que, por su especial relevancia dentro de la empresa o su importante complejidad, no pueden dejarse en manos de un cualquiera sino que deben ser ejecutadas por becarios. Normalmente son tareas que permiten a las empresas seguir existiendo mientras los directivos y profesionales hacen “Pagüerpoints”

“Yotengounamigoqué”: Actividad que se realiza cuando lo que se hace no tiene la calidad suficiente. Son actividades que tienen un alto componente de contagio. Especialmente relevantes en las relaciones con las Adminisrtaciones Públicas.

Y tú, ¿conoces algún término que merezca ser incluido en el “Diccionario Español de los Business”?

Nota: Este es un post que escribí para mi blog (“Cuentas y cuentos”) en Expansión.com. SI estás interesado en ver descripciones mucho más ingeniosas que las mías hechas por amigos lectores, sólo tienes que visitarlo en

http://blogs.expansionyempleo.com/blogs/web/JesusVega.html?opcion=1&codPost=55742

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Contreras ha sido, finalmente, promocionado. Va a ser Contreras, el Director. Tantos años de trabajo, tantas horas de preocupación y desvelos, tanta energía dedicada a un peloteo humillante (tanto para el que lo da como para el que lo recibe) han tenido su recompensa. Por fin, Contreras va a ser responsable de un equipo. Va a tomar decisiones sobre el presente y el futuro de otros profesionales. Profesionales que, de repente, cambian de nombre. Antes eran compañeros. Ahora, un minuto después, son subordinados.

Nuestro amigo Contreras empieza su tarea con energía e ilusión. No todos los días uno es promocionado. Además, así se siente, es como si fuera más alto, tuviera más pelo y su antaño prominente barriga se hubiera reducido unos cuantos centímetros. Pero el tiempo pasa y las fuerzas van menguando. Todo por culpa de esa gentuza que trabaja para él. No logra que hagan las cosas cuando y cómo quiere. Son “jóvenes malcriados”, piensa, “incapaces de comprometerse con nada ni con nadie”. Contreras reacciona: despide a un par de ellos e intensifica su tono con el resto de su equipo, entre amenazas y menosprecios. Sin resultado. Al cabo de unos meses, tras haber demostrado ser incapaz de conseguir los resultados que le habían marcado, Contreras es despedido.

Siento mucho lo que te ha sucedido, Contreras. Pero creo que deberías haber puesto más empeño en enterarte de algunas cosas que están pasando y, creo, son esenciales.

1) La ciencia, el arte de la gestión de personas ha evolucionado mucho menos que la sociedad. Olvidamos con frecuencia que vivimos una era en la que los ciudadanos hemos tomado el control de nuestras vidas, en la que no aceptamos obedecer sin más. Queremos participar, opinar, valorar. No es cierto que los jóvenes sean incapaces de comprometerse. Lo harán si se les ofrece unos altos niveles de participación. En entornos donde se valore su opinión.

2) Los patrones de conducta que eran válidos ayer a las 11.00 de la mañana ya no lo son ahora. En la medida en que los cuestionemos continuamente (a través de un estrecho contacto con la sociedad, con nuestros clientes y con nuestro equipo) podremos ofrecer más y mejores soluciones. En este sentido, p.e., ¿le sacamos más partido en nuestra gestión diaria a Facebook o al Manual de Políticas que alguien hizo en los años 80?

3) Desafiemos los patrones de éxito tradicionales. ¿Quién le pide el título universitario al joven uruguayo que ha triunfado en el Youtube con una película casera y a quién Hollywood ha puesto en sus manos 20 millones de dólares para realizar una gran producción? ¿Orientamos realmente la compensación a los resultados o pagamos la mera presencia, aunque sea un poco espectral, en las oficinas?

Estoy seguro que la principal misión de un líder hoy en día es la de incrementar la pasión, el compromiso y la imaginación de las personas que componen su equipo. Trabajando para eliminar las barreras que su gente pueda encontrar para hacer mejor su trabajo. Seamos sinceros: hoy ocurre lo contrario en la mayor parte de los casos. Somos los líderes los que ponemos a nuestra gente en corrales, limitando en gran parte su potencial.

Contreras encontrará un nuevo trabajo, no hay duda. En el camino habrá aprendido, se habrá enterado que, hoy, no es tu posición en la jerarquía lo que te hace triunfar. Habrá aprendido que la clave está en cómo te conectas y en la energía que eres capaz de generar con esas conexiones.

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