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Archive for 29 abril 2009

escalada11A veces es duro levantar la vista y contemplar la realidad tal cual es. Pero cuanto mas duro se hace ese ejercicio, más necesario es hacerlo y afrontar sus consecuencias. Lo digo porque cuando lleguemos el lunes a trabajar, quizá deberíamos replantarnos la manera en la que afrontamos el sufrimiento como profesionales. No tema, no será esta una reflexión sobre la bondad del sufrimiento. A nadie, entre los que me encuentro, nos gusta sufrir. Pero…
Es indudable que las sociedades, a medida que van incrementando su nivel de vida, tienden a la satisfacción inmediata de los deseos de sus individuos. Acceder a cada vez más productos y servicios, de cada vez mayor calidad y menor precio se convierte en una actividad rutinaria, accesible para casi todos. Ello queremos hacerlo con menos esfuerzo, por lo que reclamamos jornadas más cortas y programas de conciliación personal-profesional. Está bien: una sociedad de la abundancia enmarcada en una sociedad del ocio. Está bien… siempre que nunca perdamos de vista que las cosas buenas de la vida siempre son a cambio de algo.
¿A cambio de qué? Hasta ahora teníamos instalado en nuestra conciencia que la moneda de cambio era el esfuerzo, el sacrificio, el sufrimiento. Más horas de estudio, mejores notas, mayor recompensa. Más trabajo, mejores resultados, mayor recompensa. Pero, de repente, nuestra sociedad cambió. Estudiar más o menos se convirtió en poco relevante, ya que se pasa de curso de igual manera. Trabajar más o menos, mejor o peor, no era la medida para tener éxito en los negocios, sino la pillería a la hora de especular y obtener ganancias rápidas.
No olvidemos que la felicidad es la diferencia entre lo que se desea y lo que se tiene (y no me refiero sólo a las posesiones materiales). Cuanta más diferencia haya, más infelices seremos. Por ello, si nos acostumbramos a obtener mucho por poco esfuerzo, nos derrumbamos en cuanto que tenemos que hacer mucho para obtener poco.
Conozco fantásticos profesionales: inteligentes, trabajadores, creativos, asociativos… Pero que no llegan a desarrollar su carrera profesional como se merecen únicamente porque tienen, como se diría en el boxeo, una mandíbula frágil. Una pésima gestión del fracaso. Son derrotados no por las circunstancias o los mercados, sino por ellos mismos, ya que no son capaces de asimilar los malos momentos por los que, absolutamente todos, tenemos que pasar. No asimilan la famosa frase de que no es más hombre (o mujer) el que más alto sube, sino el que más veces se levanta.
Por ello, de usted depende como vivir con el sufrimiento. Es inevitable pasar por malos momentos. Lo que si se puede evitar es que los tropiezos nos venzan. Por ello, ante el sufrimiento, puede plantarle cara, sin miedo, a las incomodidades, a la presión, a las carencias, a los retos… Al mismo miedo en sí. Aceptar la cara amarga y costosa de la vida profesional como un compañero de viaje. O puede seguir bebiendo ese antídoto para el sufrimiento que cada vez se encuentra más generalizado en la sociedad y en las empresas: el antídoto de la mediocridad, el antídoto del conformismo.

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¿Coaching Inverso?

tongue-tells-allDe vez en cuando me encuentro con algún ex-compañero que ha orientado su carrera hacia el campo del Coaching. En su mayor parte son buenos profesionales que, alejados de la primera linea de batalla de las empresas para las que trabajaban, pretenden utilizar su vasta experiencia y conocimientos para ayudar a jovenes directivos y profesionales.
Buenas intenciones, buenos profesionales, ricas experiencias, contrastados conocimientos. Todo encaja en una fórmula que no debería tener cuestionamiento alguno… ¿O sí?
Sí. Lo siento, amigos coachers. Me cuestiono la figura, no por las personas que representáis la profesión. Creo que es la propia figura la que está contaminada desde su inicio. Veamos.
Seamos honestos: En el mundo de la empresa ¿cual es la vigencia de los conocimientos? ¿Que técnicas o modelos eran vigentes hace 10 años y lo siguen siendo ahora? ¿Admitiria tener como Coach a los gurús de los años 70, con las ideas de los años 70?
Efectivamente , ese es el punto. Nuestro mundo es tan rápido y volatil que lo inteligente es olvidarse lo más rápido posible de los antiguos patrones para centrar la energía en el desarrollo de los nuevos. Esos que conectan con una sociedad dinámica y nueva que no encaja con lo que aprendimos hace 20 años. O durante los últimos 20 años.
Si el argumento consiste en que debemos aprender del pasado para no repetir los errores del pasado, el mío es aprendamos del presente para no cometer los errores del pasado. Además, el mundo de los negocios (y cualquier otro mundo, por cierto), no debe basarse en la contabilidad de los errores, sino de los aciertos.
Por eso, mi propuesta es que las empresas se deberían poblar de coach inversos: Jóvenes veinteañeros (los que realmente estan inventando la sociedad en la que vivimos y vamos a vivir) deberían aconsejar a los serios ejecutivos que desde su madura edad contemplan un escenario en el que quieren ser exitosos. Los primeros tienen las ideas y una importante sensibilidad social; los otros tienen el poder de decisión. Interesante combinación…¿no?

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