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Archive for 16 julio 2012

Uno de mis mejores amigos ha ido hace poco a realizar un safari fotográfico a Africa. A su vuelta, entre canapés y cerveza, nos enseñó las fotografías que había realizado durante su exótico viaje.

Todavía excitado por las maravillas contempladas y las experiencias vividas, nos hablo especialmente de su contacto con los animales salvajes, en particular con los “5 Grandes” (Big 5): leones, elefantes, leopardos, búfalos y rinocerontes. Son llamados así por los masais, pues todo joven perteneciente a esta tribu tiene que matar algunos de ellos para convertirse en guerrero.

Nuestro amigo nos describió la fiereza de los leones, la grandeza de los elefantes, la solidaridad de los búfalos, la peligrosa discrección de los leopardos y la fuerza salvaje de los rinocerontes. Después de un buen rato de fotos, panchitos y apasionada descripción de la naturaleza de los 5 Grandes, le dije a mi amigo: “Sabes que para ver a esas especies no tenias que ir tan lejos? Si te fijas bien, los puedes encontrar en el Paseo de la Castellana (o en cualquier calle de oficinas de cualquier ciudad). Mira:

Los leones son algunos directivos. Perezosos, viven del trabajo de los demás (quienes realmente cazan son las leonas) y tienen la necesidad contínua de demostrar su poder. Ahora si, cuando rugen, la verdad es que intimidan.

Los elefantes son esos jefes de departamento que suelen consumir grandes recursos (los elefantes reales pueden consumir hasta 500 kg de pasto al día). Se caracterizan por ser lentos y pesados, pero son tan grandes que nadie se mete con ellos.

Los leopardos son solitarios y sigilosos, como esos profesionales que van por libre y no tienen afiliación por nada ni por nadie. Se quieren sólo a sí mismos y si no tienen caza (recompensa) adecuada, cambian de territorio (empresa) sin mirar atrás.

Los rinocerontes son esos animales que antaño fueron poderosos y hoy vulnerables en extremo (casi en peligro de extinción). Me recuerdan a los profesionales por encima de los 50 años que reciben tiros (en forma de prejubilaciones), quizá en el momento de su vida profesional que, por acumulación de experiencias y conocimientos, pueden aportar mas a su empresa y a la sociedad.

Por ultimo, los búfalos. Curiosamente, quien lo diría, son los animales mas temidos por los masais. Cuando uno de ellos es atacado, todos ellos reaccionan contra el agresor de forma solidariamente temible. Trabajadores en equipo. Sus carencias individuales se minimizan por la fortaleza del colectivo. Afortunadamente, encontramos ejemplos valiosos de profesionales-búfalos en nuestras empresas.”

Mi amigo me retiró la cerveza, un tanto molesto por sentir que sus aventuras en África se habían trivializado por mis comentarios. Pero le aclare que, mas bien al contrario, yo había aprendido mucho con sus observaciones sobre los animales salvajes, que me ayudaban a entender mejor las leyes de la supervivencia que dicta la vida de los negocios.

Por eso, alzándome como curiosa jirafa que mira atentamente desde cualquiera de las aceras de la Castellana, déjeme preguntarle, si me lo permite, ¿qué clase de animal es usted? ¿Tiene el hambre de un depredador pero se relaciona con su entorno como una abeja? ¿Tiene la rapidez de un guepardo pero la fiabilidad de un águila? ¿La lealtad de un caballo y la habilidad de una araña? ¿Es flexible como un mono y valiente como un toro bravo? No tema. Responder afirmativamente a la mayoría de las preguntas no le convierte a usted en un animal. Mas bien le identifican como uno de los profesionales que todas las empresas deseamos.

 

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Me han dicho que cada vez es más frecuente. Hay un cambio en la dirección de una empresa y el nuevo director-directivo-consejero delegado trae a su nueva empresa una mochila de profesionales de sus anteriores equipos. La razón que lo justifica suelen ser apuntalar el poder político del directivo recién nombrado o, lo que es igual, desarrollar una guardia pretoriana que le cubra sus espaldas ante otras fuerzas políticas internas.

Los hombres de confianza, que quieren que les diga, no suelen ser gran cosa. Sus mayores méritos normalmente consisten en su capacidad de relación, la enorme fidelidad a sus jefes-estela y a su escasa afición a tomar decisiones, ya que decidir es comprometerse con la acción y asumir riesgos, a lo que no están acostumbrados ya que lo suyo es otra cosa. Ya sé que no es mucho para ser directivo en una empresa, pero las garrapatas del talento ajeno suelen ser muy conscientes de sus incapacidades y saben que su carta es la del directivo que los ha traído, por lo que no suelen estar muy interesados en desarrollar otras habilidades. Dicho de otro modo, suelen ser mejores padrinos de los hijos de sus jefes que profesionales. Cuando caen sus jefes, saben que su vida es tan limitada como la vida de su portador, y su apuesta es seguir a su jefe allá donde este vaya. La palabra Lealtad solo la entienden referida a la que deben a su jefe, nunca a la empresa que les paga.

En lo que se refiere al directivo que trae o promueve a sus hombres de confianza enseña tres cosas. En primer lugar, que desconfía de si mismo, ya que renuncia a promocionar a la gente de su nueva empresa o a confiar en las personas que se encuentra. En segundo lugar, una falta de escrúpulos que demuestra fundamentalmente que sus intereses están muy por encima de los de su Organización. Por último, que en su escala de valores la profesionalidad no ocupa uno de los puestos de honor.

Sinceramente, estas situación me recuerda a la que se produce cuando un mal Presidente de un Club de Fútbol cambia de entrenador y permite que este traiga futbolistas de su entorno (normalmente de su misma nacionalidad y deudores de algún favor pasado). Suelen ser jugadores mediocres pero que le defenderán a muerte en las ruedas de prensa ya que son conscientes de que su destino está asociado al del Entrenador que les trajo. Finalmente, la conclusión de estas situaciones suele ser la misma: Entrenador defenestrado, jugadores fichados gracias a su recomendación vendidos a mal precio. ¿Quién pierde? El Club que los fichó y que se encuentra cada vez que hay un cambio de entrenador con unos jugadores que nadie quiere y que se van acumulando en el Cementerio de los Jugadores Recomendados.

Cuando una Organización permite la existencia de hombres de confianza tiene que ser consciente que el mensaje que transmite al resto de los profesionales es que desconfía de ellos. Si un directivo prima que haya más lealtad a su persona que a la Organización, no le debería extrañar que el resto de los profesionales de esta se sientan desvinculados de la misma. Tanta mas confianza tiene el directivo en “su” gente, mas desconfía el resto de su empresa que, al fin y al cabo, lo permite… Porque el compromiso hacia una empresa se teje con hilos muy finos y los profesionales saben que no se les puede pedir lo que sus directivos no les otorgan. Todos sabemos que hay muchos métodos para transmitir valores, pero el más efectivo es el de enseñar con el ejemplo.

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