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Archive for 30 julio 2010

Cuando usted está viendo una buena película, cree estar viendo algo real. Se siente inmerso en la trama de tal manera que siente como si lo que está sucediendo en la pantalla es algo de lo que usted se siente involucrado: pasiones, conflictos, amores, situaciones cómicas o trágicas. Cuando, al final, aparecen los títulos de crédito usted retorna a su vida, de la que se ha despegado por unos momentos. Es la magia del cine.

Pero hay otra magia, más perversa, más dañina, más común en el mundo de la empresa (y en la política aún más). Los que actúan en el mundo empresarial pensando que están en una película. Alejados del mundo real, montan un escenario, una trama que no tiene nada que ver con la vida de las personas: sus necesidades, sus deseos, sus condicionantes, … Rodeados de conocimientos inservibles, herramientas vampíricas de tiempo y productividad, inercias que nos limitan el sentido común, los profesionales nos vamos apartando de las dos únicos elementos necesarios en la empresa: clientes y empleados.

Así, lanzan al mercado productos o servicios que son intelectualmente bellos pero que no tienen ninguna posibilidad de llegar al éxito por no encajar con los deseos y aspiraciones de las personas a las que van destinadas, hacemos campañas de marketing que se olvidan antes de llegar al mercado por no sintonizar con los tiempos, hacemos campañas de comunicación interna que a los empleados les parece completamente irreales.

¿Cómo no despegarse de la realidad? Pasee, observe, hable con sus hijos o sus hermanos pequeños más que con sus colegas, salga de su despacho (o mejor, elimínelo) y visite a sus clientes y a sus colaboradores, vuelva de vez en cuando al detalle de los más insignificantes procesos (le dirán mucho del funcionamiento de su empresa).

En definitiva, vuelva a la realidad para, desde allí, comenzar a soñar de nuevo.

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Soy uno más de lo que piensan que el deporte es escuela de vida y escuela de gestión. Se me ocurre compartir con ustedes una serie de conclusiones cuando todavía disfrutamos del entusiasmo que nos ha provocado la victoria de la Copa del Mundo de fútbol:

1) Copiar, por definición, es considerada una mala práctica en el mundo empresarial. Significa que te conviertes en seguidor de los que crean, los innovadores, que así generan un monopolio temporal que les ofrece una ventaja competitiva. Sin embargo, la selección nos ha demostrado que saber copiar es sublime. En efecto, la Roja ha copiado el estilo marcado por Cruyff en los 90 y lo ha sabido llevar a su mejor expresión. Si copias es para ser mejor que tu adversario: más rápido, mejor, más barato, más orientado a las sensaciones. Justo lo que ha hecho nuestra selección.

2) En consecuencia, una de las mejores decisiones que se han tomado en los últimos años es la de renunciar al modelo tradicional, la Furia, que se había convertido en un obstáculo de renovación. ¿Cuantas veces las empresas, sus profesionales, sus directivos se aferran a una forma de gestión cuyo único valor es la de haber sido exitoso en el pasado? Ser fiel a la tradición lleva en muchas ocasiones a ser infiel a la realidad.

3) Vicente del Bosque tiene aspecto de tranquilo maestro de escuela, o de funcionario del Ministerio de Hacienda, pero visualmente se aleja de la idea de líder que tenemos preconcebida. Sin embargo, es el exponente del Liderazgo del sentido común. Saber mantener la calma y el equilibrio, elegir los mejores y darles el protagonismo, combinar los elementos de tal manera que cada unidad haga mejor al grupo y el grupo haga mejor a sus unidades. Pequeñas sabias decisiones siempre gobernadas por el sentido común, siempre alejadas del protagonismo de los líderes que consideramos arquetípicos.

4) Un aspecto más delicado: me parece notorio que algunos integrantes de la selección hubiesen preferido representar a otra. Sin embargo, ello no se ha notado en el terreno de juego, donde todos los jugadores han dado el máximo de sí mismos. Si lo llevamos al terreno de la empresa, encuentro situaciones parecidas donde el líder tiene que gestionar equipos que no se encuentran especialmente comprometidos con la idea que las empresas representan. Un buen líder llevara a su equipo hacia la misma conclusión: No hace falta estar comprometido con la idea, basta estarlo con el grupo.

5) ¿Está usted convencido de su modelo? ¿De la calidad de su equipo? No los cambie solo porque hayan venido complicaciones inesperadas. España no traicionó su modelo cuando perdió con Suiza en el primer partido. El líder aguantó la presión de quienes querían cambiarlo y sus propias dudas. El resultado final confirmó su determinación y su coherencia.

6) Una de las mejores conclusiones de este Mundial: Se puede ganar sin tener figuras. La Copa del Mundo ha ido a quién ha confiado en una idea de talento colectiva. Las grandes figuras, las que se suponen que resuelven partidos por si mismas, se fueron a casa antes de tiempo. ¿Prefiere tener a Messi o CR9 en su selección o a los 23 que nos han hecho campeones? ¿Prefiere tener en su empresa a un super-figura o a un equipo de gente sólida y comprometida? Actúe en consecuencia.

La Copa del Mundo ha terminado. La Selección ha hecho su trabajo. Ahora nos toca a los demás. ¡Que el árbitro pite ya el saque inicial!

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